La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

CINCO

La comida y la hormiga (II)

Llevo la lata a mi boca para rebañarla con la lengua. No lo hago. Introduzco mi dedo en la lata y recojo los restos grumosos pegados a la pared. Modelo la efigie de una hormiga reina: un informe corpúsculo de grisacea viscosidad.
Detengo la espiral agonizante y pongo a la hormiga sobre el tumefacto artificio.
Explosión de júbilo. Culminación del egoísmo genético. Éxtasis del triunfo.
Padre del hormiguero, cuida de nosotros, mirmidónica prole; dador de semen, te alabamos.
Una lúbrica onda se expande desde la cópula de la hormiga, inundando la mesa, la silla, las paredes. Me alcanza. Me masturbo.
Desde la tristeza eyaculatoria contemplo el cadáver de la hormiga.
Padre del hormiguero, me masturbo cada día, en conmemoración tuya.

Domingo, 31 de Octubre de 2004 17:18.

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